Nuestro cachorro

37 semanas de embarazo y nostalgia

Hace tiempo que no me paso por aquí, creo que un mes aproximadamente, y es que  estos días han pasado muchísimas cosas, trabajo, sustos de salud familiares… por suerte solo sustos y mucho trabajo pero que a una con un bombo de casi 37 semanas ya le cuesta … y bastante capear.

Yo a puertas de las 37 semanas de embarazo me encuentro bien, cansada ya porque además la tripa ya molesta para todo, ya cuesta agacharse y levantarse sin oír algo crujir, el sacro o lo que sea molesta como nunca lo ha hecho, y sobre todo el viento sur de estos días que me tiene medio mareada todo el día.

Pero por suerte solo son eso, achaques, el peque se mueve muchísimo, está genial de peso, de talla… los dos estamos bien de salud y deseando conocernos, así que no se puede pedir más.

No pensaba publicar nada de momento, pero acabo de terminar con el plan de parto y quería ponerte al día por si tardo en volver 😉

Porque la verdad que ganas de sentarme a escribir no tengo muchas, pero me da mucha pena tener esto tan parado, pero el cuerpo y el bebé mandan 😉

Mira, si hay algo curioso que siento estos días es nostalgia, nostalgia porque este embarazo ya termina en unas semanas, que nunca se sabe cuantas, y curiosamente en el primer embarazo no la sentí.

En el embarazo de Cachorro estaba ya deseando que llegara el día, que pasaran rápido los días… y eso que estaba mejor que ahora.

Ahora también quiero que pasen rápido las semanas, pero en parte siento pena, pena a pesar de tener esta tripota todavía a cuestas, pena porque pronto ya no será tripota y ya no le sentiré moverse cuando se despierte o quiera cambiar de postura, aunque luego lo tenga a mi lado y vea su carita y pueda abrazarlo…

Nostalgia porque sin duda este embarazo ha pasado más rápido de lo que pensaba, nostalgia porque mi Cachorro mayor ya tiene 30 meses y va a ser hermano mayor, porque ahora pregunta todos los días cuando viene su hermano, porque está más mimoso que nunca.

Solo quiere brazos y mimos, y esta tripa ya no nos lo pone fácil, no puedo salir corriendo detrás suyo cuando sale pitando en patinete, nostalgia porque hace dos años y medio el estaba donde está su hermano ahora y es algo precioso.

Es una suerte y un lujo poder crear vida, y traerla a este mundo.

Que dos almas separadas, se creen en el mismo cuerpo y se rencuentren con el tiempo, para ser hermanos para siempre.

Es increíble y toda una experiencia, mística, devoradora, arrebatadora y maravillosa.

No me puedo imaginar lo que sentiré el día que se conozcan, ahora estoy más segura que nunca que es lo mejor que podía hacer en la vida, ser madre.

Nunca lo he dudado, pero a puertas del parto, todos estos sentimientos son tan brutales que me superan.

No se si apareceré por aquí antes de tener a este segundo bebé en mis brazos, pero volveré tarde o temprano.

Mucha luz 🙂

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