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Nuestro bote de la calma

Nuestro bote de la calma

Hace unas semanas vi en el blog de Sonia el bote de la calma. Me pareció un recurso muy interesante y a la vez un DIY bonito para hacer en casa con el peque.

Parece ser que es de inspiración Montessori y con esto ya me ganó todo hay que decirlo.

Se le atribuyen características relajantes, supuestamente ayudan a relajar el ánimo, el estrés. Se dice que puede ayudar a un niño en plena rabieta a calmarse, a relajarse… no sé. La verdad que no tengo una opinión al respecto porque por suerte Cachorro no tiene rabietas, apenas se enfada, es muy tranquilo y no nos hemos visto en situación de necesitar un estímulo diferente a un abrazo o unas palabras para calmarnos. Pero ese es otro tema 😉

Lo hemos hecho este fin de semana que estábamos relajados, y hemos aprovechado para hacer varias cositas en casa con el peque.

Ahora que presta atención a algo durante más tiempo, aunque siga sin sentarse ni medio minuto… pero aprovechamos el interés que tiene por todo y todos a todas horas al máximo.

Sigue sin jugar con juguetes, juega con coches, trenes y motos, pero nada más, prefiere saltar, dar la vuelta de campana, hacer el pino, andar en bici… vamos gastar energía :)

Así que bueno, en un ratito que estábamos en casa nos pusimos a hacer este bote de la calma. Y os enseño como nos quedó.

Eso sí, aviso que pringamos todo de purpurina fluorescente, y que hay ingredientes como la glicerina o pegamento que no hemos utilizado. Pero ese rato nos lo pasamos genial, y resulta muy decorativo. Yo creo que nos ha gustado más a nosotros que al peque jaja.

Lo más divertido fue hacer la mezcla de ingredientes sobre la mesa de luz (la idea también del blog Mi pequeño mundo gira 😉 y ver como se mezclan texturas y colores, toda una experiencia sensorial.

 

Materiales:

Frasco de cristal con tapa

Cuchara sopera

Agua

Témpera líquida rebajada con agua (a falta de colorante)

Purpurina fluorescente

 

Pasos:

  1. Echar jabón o gel líquido en el frasco.
  2. Añadir la témpera líquida rebajada con agua.
  3. Añadir la purpurina fluorescente
  4. Añadir agua en cantidad deseada.
  5. Agitar
  6. Remover al gusto 😉 y si hace falta echar más purpurina

El orden de los factores creo que no altera el producto, nosotros lo fuimos haciendo sobre la marcha a nuestro ritmo, y nos lo pasamos genial viendo cambiar los colores.

Hay a quien no le gusta la espuma, a nosotros nos encanta así que echamos más gel de ducha y cada vez que agitamos distinguimos las diferentes texturas, líquida, más espesa al fondo, y la espuma llena de purpurina.

Por esta razón no pongo cantidades de nada, nosotros lo hicimos a ojo 😉 y así quedó nuestro bote de la calma.

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